Cañon de Tequila

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Llegamos a Tequila Jalisco cerca de las 10:00am, la panza vacía, la mochila llena y un frondoso paisaje hacia donde empezaríamos a caminar.
Desde hace tres años tenia esta excursión en mente, un sitio poco accesible y poco conocido muy cerca de la cascada de los azulitos.

Cerca de las 11am nos detuvimos para el desayuno, un trago de agua y un poco de alimento. Nos estuvimos alejando del frondoso paisaje caminando por una árida ladera. Subiendo en zig zag entre arbustos secos y algunos cactus un poco mas verdes, hasta la punta de la colina. Pocos metros antes de llegar a la punta la meta se veía majestuosa, un enorme portal de piedra como entrada de gigantes dirigía al cañón de Tequila.

Las paredes de piedra se extendían hacia delante, con grietas y cuevas de las que no se veía la salida. Nos adentramos en esta gran grieta, recorrimos el cañón de Tequila por unas 4 horas. En repetidas ocasiones nuestro paso era obstaculizado por paredes de piedras derrumbadas por las que tuvimos que subir o bajar. O por un hueco entre las piedras que descendía unos 3 metros a una cueva con pocas entradas de luz. Cueva que recorrimos por varios minutos hasta salir con la falsa ilusión que habíamos salido de cañón. Para solo entrar a uno aún mas profundo que terminaba en una pared aún mas alta que las anteriores.

Justo arriba de esta pared tomamos un respiro y un tiempo para nuestra comida, con risas y anécdotas sobre la excursión, parecía que ya había terminado, y asé era.. casi...
Solo basto subir un tramo empinado para salir de cañón y observar en el horizonte la maravilla del paisaje agavero. Descendimos por algunos minutos o tal vez una hora entre agaveras esquivando sus afiladas puntas para terminar exactamente donde habíamos empezado la excursión.
Terminamos la excursión con pantalones rotos, rodillas raspadas y varias cortadas, las botas empolvadas un pañuelo lleno de sudor y tierra en una mano y un cantarito helado de tequila en la otra mano.